Ana Botella instala sus nuevas marquesinas en Madrid con bancos antimendigos

Ana Botella instala sus nuevas marquesinas en Madrid con bancos antimendigos

Jue, 18/09/2014 - 19:58 -- conexion

Desde hace varias semanas las marquesinas de autobuses de Madrid están siendo sustituidas por otras con un nuevo diseño más moderno y atractivo. Muchos vecinos han criticado esta decisión del Ayuntamiento que dirige Ana Botella —el más endeudado de España, con un debe de 6.923 millones de euros, según los últimos datos del Banco de España— porque estiman que en la capital hay otras prioridades y que el estado de las actuales en la mayoría de los casos era bueno. Otras críticas, sin embargo, han apuntado a su diseño: la colocación de un separador impide que nadie pueda tumbarse, lo que se ha interpretado como una acción preventiva contra los indigentes. 

Desde la empresa concesionaria dicen que el diseño se ha realizado "en base al pliego de condiciones", pero dicho documento no especifica que el banco deba llevar ningún tipo de separador. Sí indica el pliego que cada empresa que optase al contrato debía presentar cinco modelos de bancos y que la decisión final sería del Ayuntamiento.


El diseño del banco de la marquesina tiene un separador que hace pensar que se ha confeccionado para que nadie pueda tumbarse. En las redes sociales se le ha bautizado como el separador antimendigos. 


 

El grupo municipal de UPyD tildó de "chapuza" el nuevo contrato. El portavoz de la formación, David Ortega, consideró que esta decisión supone "la descapitalización del propio Ayuntamiento" porque "con esta decisión política pierde ingresos que ahora van a parar a una sociedad anónima". Ortega criticó con dureza la duración del contrato, que podría alcanzar los 19 años.

¿Es rentable para el Ayuntamiento? El negocio de las marquesinas está en la explotación del soporte publicitario. La UTE concesionaria podrá explotar la publicidad de las marquesinas durante el tiempo que dure el contrato, así que depende de la marcha del mercado publicitario. Si la Administración Local decidiese llevar a cabo el proyecto quizá obtuviese mayores ingresos, aunque supondría un riesgo, ya que también podría perder dinero. Con esta apuesta, el Consistorio no arriesga nada y se asegura unos ingresos fijos. El contrato anterior había finalizado ya y "era necesario convocar otro concurso público para adjudicar un nuevo contrato", aseguran fuentes municipales. De no hacerlo, las marquesinas instaladas ya no serían propiedad del Ayuntamiento de Madrid y volverían a manos de la empresa que las instaló, que podría, si quiere, llevárselas a otra ciudad.

 

Votación: 
Su voto: Ninguno
0
Sin votos (todavía)

Añadir nuevo comentario